Hoy en día es muy fácil encontrar información sobre las diferentes conductas de nuestros amigos caninos. Si tu perro tiene una conducta o comportamiento que no entiendes puedes consultar a tu vecino que toda la vida ha tenido perro, o a tu cuadrilla perruna que entre todos alguien seguro que sabe cómo solucionar tu problema, o también viendo la televisión, esa caja tonta que tanta información “valiosa” nos da.

Pero lo cierto es que ninguna de las opciones comentadas es la adecuada.

Cuando nos duele algo, acudimos al médico.

Si nuestro coche no funciona, acudimos al taller

Cuando se nos estropea el móvil, vamos a un técnico.

¿Por qué cuando nuestro perro presenta problemas en su comportamiento, no acudimos a un adiestrador o educador?

Como adiestradora y educadora, me encuentro con problemas de comportamiento que cogidos a tiempo pueden ser reconducidos de forma relativamente fácil y rápida, siempre y cuando nos pongamos en manos de PROFESIONALES. Pero por alguna razón que no llego a entender, los adiestradores siempre somos la opción final. Con suerte los dueños responsables acudirán a un educador cuando todas las anteriores opciones se han agotado. Los dueños no responsables, es posible que simplemente se deshagan del problema. Solo en momentos de desesperación acudimos a un educador canino, porque nuestro perro es incontrolable. Pero no nos hemos dado cuenta que es un problema que llevamos arrastrando tiempo y al que no le hemos puesto solución, porque “total, solo es un perro”.

En el parque donde habitualmente paseamos a nuestros perros siempre hay gente dispuesta a dar consejos y a ayudar. Desgraciadamente no suelen ser consejos apropiados, ya que muchas veces son consejos basados en su propia experiencia. El “amimefuncionismo” no se puede aplicar por igual a todos los perros, porque lo que para unos es válido, para otros no. Por ejemplo, un perro puede tener una actitud de ladrido excesivo por muchos motivos; miedo, excitación, frustración, aprendizaje, exigencia, etc., y cada una las razones se trataría de diferente forma. Este es el motivo por el que NUNCA se puede generalizar, por el contrario, cada perro es diferente y requiere de una solución concreta para cada problema y cada individuo.

Nunca vamos a recomendar buscar soluciones rápidas. Los problemas de comportamiento graves (agresividad o reactividad por ejemplo) NUNCA se solucionan de forma rápida. Los collares de pinchos, eléctricos y de castigo básicamente, hacen daño y los perros nunca sacan nada positivo de estas herramientas que en muchos países están prohibidas. Te aconsejo que huyas de todo adiestrador (mejor dicho, pseudoadiestrador) que te recomiende estas técnicas porque es un adiestrador que no evoluciona y se ha quedado en la “era de las cavernas del mundo canino”.

Algo parecido te diré de ciertos programas de televisión muy vistos y que la gente cree a pies juntillas. Estos «cuentistas» recomiendan y practican toques en el cuerpo como solución rápida para dueños ingenuos para “dominar a un perro dominante”,  ESTAS TÉCNICAS NO FUNCIONAN. El perro dejará de realizar la conducta, no porque hayamos solucionado el problema que causa esa conducta, sino porque tiene MIEDO, y lo que es peor, tendrá miedo de su propio dueño o guía. El miedo es el arma con el que trabajan los programas que vemos constantemente repetidos en la televisión y que prometen solucionar los problemas de comportamiento en un día de grabación. Todo mentira, así que no te dejes engañar.

Desgraciadamente estamos rodeados de gente que cree que sabe de perros porque ha leído un libro, porque ha visto mucho la televisión, porque ha tenido perros siempre, o simplemente porque es un “sabelotodo”. Pero la realidad es que el conocimiento que existe en el mundo canino es inmenso, y cualquier profesional (pero de los buenos) sabe que hay que seguir aprendiendo y renovándose continuamente, porque todo evoluciona, todo cambia. La mejor forma de hacer nuestro trabajo es siendo humildes y pensando siempre en el bienestar del perro.